martes, 10 de septiembre de 2013

Capitulo 10: REGRESO.


Humanoid City
Capitulo 10: REGRESO.
BY MISTIE:
— ¿Es verdad? ¿Es verdad? –le pregunté a Monserrat.
— Sí, sí Mistie. Ellos llegarán esta noche.
— ¡Esperé tanto por este sábado!
— Bueno, me tengo que ir a rastrearlos.
— ¿Puedo ir contigo?
— No lo sé Mistie…
— Por favor
— Mistie.
— ¡Por favor!
— Mistie escucha…
— ¡¡Por favor!!
— Ya, ya. Mierda como jodes.
Monse me llevó a una sala donde hay varias personas con computadoras y eso, ella me dio una silla para sentarme junto a ella.
— ¡¿Son ellos?! ¡¿Es su nave?!
— ¡Mistie! ¡Shh!
Vi que todos nos miraban.
— Lo siento.
— Debes estar calladita ¿Entiendes?
— No me hables como si fuera una niña.
— Entonces deja de actuar como una niña.
— Yo no actúo como una niña.
— Pero mira lo que haces.
— ¿Qué hago? Yo no estoy haciendo nada…
— ¡Silencio!
— ¿Qué?
— ¡Silencio!
Monserrat estaba preocupada mientras miraba a la pantalla de su computadora, empezó a teclear y luego presionó un botón de sus audífonos.
— ¿David?... tienes que venir… algo está mal.
¿Mal? ¿A qué se refiere con que algo está mal? Monserrat estaba preocupada, llamó a David y le dice que algo está mal ¿Qué está pasando?
— ¿Qué es lo que pasa? –le preguntó David a Monserrat.
— Creo que hay un problema con los motores.
— ¿Si? a ver, revisa…
Vi que se abrió una ventana virtual y Monserrat con sus manos acercaba y vi la nave. Hizo una especie de aumento  y aparecieron personas virtuales y luego todo tipo de cables, botones y… y… y no entendía nada.
— Mierda –Monserrat se puso de pie -¡Un motor está teniendo problemas, si deja de funcionar todo se complicara y los demás motores también dejarán de funcionar!
Las personas se alteraron, empezaron a correr de un lado a otro abriendo ventanas virtuales iguales a la de Monse.
— ¿Qué sucede? –le pregunté a David ya que Monse está ocupada.
— Uno de los motores de la nave está fallando y si eso empeora puede afectar a los demás motores y los chicos pueden perderse en el espacio para siempre.
BY KYLEE:
— Así que encontraron a todos.
— Sí, eso es una buena noticia.
Estaba teniendo un video llamado con Georg.
— Georg esto… esto está mal.
— ¿Mal? ¿A qué te refieres con mal?
— Sabes por lo que pase, mejor dicho, por lo que pasamos, los dos y eso fue muy malo.
— ¿Tratas de decirme que fue malo estar junto a mí?
— No me refiero a eso…
— No, no, Kylee, yo tomaré mi distancia, lo último que quiero es que la pases mal, incomodan… do… te –la video llamada empezó a interferirse.
— ¿Georg?
Vi que detrás de él había personas corriendo y que una luz azul se encendía.
— ¿Georg? ¿Estás ahí?
— Ky… le…
— ¿Georg? ¡Georg!
La imagen se quitó y Georg se desconectó. Me puse de pie y las personas que están en la biblioteca me miraron. Salí corriendo de la biblioteca, empecé a correr hacia la sala de control de la nave que Monse me dijo que estaba integrada para supervisar la seguridad de la nave.
— Lo siento no puede pasar.
— Por favor, mi amiga está ahí, llámela y te dirá que me dejes pasar.
— Debe retirarse.
— ¡Monserrat! –empecé a llamarla cuando la vi a lo lejos sentada junto a David, algo está mal, lo sé por la forma en que actúa, como todos actúan -¡Monse!
BY BILL:
— ¡¿Qué mierda está pasando?! –Tom estaba alterado y eso no dejaba que el encargado de conducir esta nave se concentre.
Todos sentimos una turbulencia y luego la luz azul de emergencia se encendió, con los chicos nos encargamos de que todos se sentaran en los asientos, nos aseguramos que todos se pongan sus cinturones de seguridad.
— ¡Oye! ¡Hey! –escuché a una chica. Voltee a mirar y en verdad una chica me llamaba, levantaba uno de sus brazos.
— ¿Qué sucede?
— Tengo problemas con el cinturón.
Miré sus manos que sostenían el cinturón y vi que temblaba.
— Escucha, todo estará bien ¿Si?
— Okay.
— Te ayudaré a ponerte tu cinturón.
Asintió con la cabeza seguidas veces.
Rodee su cintura con mis brazos para poder ponerle bien el cinturón, me sentí nervioso cuando ella rodeo mi cuello con sus brazos, no sé en qué momento nos pusimos de pié, pero vi que estaba parada de puntitas para poderme abrazar por mi cuello.
— Tranquila, tranquila.
— Prométeme que no moriré.
Esta es la primera persona, aparte de Tom, que exagera las cosas de esta forma.
— Te lo prometo.
Se alejó de mí para mirarme. Tiene una mirada tierna.
— Soy Ness.
— Bill.
— Ayúdame con el cinturón, Bill.
Se sentó y aún estaba asustada.
— Te aseguro que al ponerte el cinturón estarás súper… súper,  súper segura.
Inhaló aire profundamente y luego lo arrojó.
Mi hermano debe estar igual y de seguro debe estar buscándome como un demente.
— Ahora vuelvo…
— ¿Qué? ¡No! –sujetó mi mano.
— Tranquila volveré.
— No.
— Suéltame.
Me empecé a asustar cuando ella apretó mi mano con mucha fuerza.
— Suelta mi mano.
— No.
— Vamos, suéltala… suéltala.
— No lo voy a hacer.
— Me estas apretando muy fuerte la mano… y solo suéltala.
Me solté de ella.
— Volveré, te lo prometo.
— Está bien.
Mientras caminaba regresé a mirarla, en verdad ella estaba muy asustada, más asustada que todos, eso creí hasta que vi a mi hermano.
— ¡Esto es una mierda!
— Tom  debes sentarte –le dijo Georg.
— ¡A la mierda! necesito caminar.
Iba a agarrarlo por sus orejas y sentarlo, pero la nave empezó a temblar, un movimiento que hizo nos arrojó a Tom y a mí al piso.
— ¡Mierda! –Gritó Gustav –Este cinturón acaba de lastimar mi estómago.
— Póntelo bien –le dijo Georg –Ustedes siéntense.
Mi hermano se había golpeado la cabeza en su propia silla así que estaba inconsciente en el piso, Georg se levantó y me ayudó a subir a Tom en su asiento y a abrocharle el cinturón. Al menos podía ir a ver a Ness sin ningún problema.
— ¿A dónde vas? ¿Estás loco?
— Ahora vuelvo, iré a verificar que los demás estén bien.
Empecé a correr hacia donde están todos, al llegar la mayoría se estaba quejando por que se habían golpeado cuando la nave hizo un fuerte movimiento.
— ¿Ness? –Empecé a buscarla, muchos se habían levantado de sus asientos -¡Todos siéntense!
— ¿Qué es lo que está pasando? –me preguntó un chico.
— Tranquilos, sólo son pequeñas turbulencias. Siéntense y pónganse sus cinturones.
Vi que todos estaban sentándose, nuevamente empecé buscar a Ness con la mirada y no la encontraba, no estaba en su asiento, estaba otra chica, todos habían cambiado sus asientos.
— ¿Ness? ¡Ness!
Empecé a correr por todos lados buscándola, tal vez está metida en algún rincón asustada y de seguro detestándome porque la dejé sola.
— ¡¿Ness?!
Escuché que alguien gritó mi nombre y después un peso en mi espalda.
— ¿Dónde estabas? –era Ness.
— Bájate de mi espalda ¿Ness? ¿Podrías bajarte?
Se bajó de mi espalda y me miró.
— Dijiste que volverías.
— Y lo hice.
— Ya pero pensé que lo harías antes.
— Vamos, debemos buscarte un asiento.
BY MONSERRAT:
— Debemos reiniciar el sistema de la nave.
— Pero eso… -intentaba que cambiaran de idea –Eso haría que la nave deje de funcionar.
— Hay que intentarlo. Si la falla le sigue a los otros motores la nave explotaría.
— Pero están en una zona donde hay varios asteroides, si se estrellan con…
— Es un riesgo que el piloto decidió correr.
— Pero…
— Lo siento ¿David?
David me miró.
— De acuerdo.
— Monse has algo por favor –me pidió Mistie, estaba llorando.
— Intentaré que esa idea resulte. Kylee calma a Mistie –le pedí a Kylee ya que yo debía ver que la nave se restaure en el momento indicado.
Todos empezaron a quitarle las funciones a la nave, mientras que yo no podía hacer nada, vi que la nave estaba quedándose sin energía poco a poco. Muy pronto la nave estará en absoluta obscuridad.
BY BILL:
— ¡Ah! –Ness pegó un gritó y todos los demás también empezaron a gritar.
La nave estaba dejando su estabilidad, parecía que estábamos cayendo, luego las luces empezaron a apagarse.
— ¡¿Qué mierda está pasando?! –dijo Ness.
Dejamos de caminar, éramos los únicos que estábamos de pié y hasta ahora no encontrábamos más asientos, se nos dificultó con las pocas luces encendidas, sujeté a Ness por la cintura.
— Todos conserven la calma, nadie debe levantarse de su asiento –alguien informó por un altavoz – Detrás de las cabeceras de sus asientos hay una barra, deslícenla hacia delante, eso les dará mayor protección, en unos instantes la energía se cortará y sentirán algunas turbulencias.
— ¿Qué hacemos? –me preguntó Ness.
Empecé a correr junto a ella, la llevé hasta un rincón hice que se sentara y luego me senté junto a ella protegiéndola. El resto de las luces se apagaron y las dos grandes ventanas se abrieron y así hubo un poco de claridad por las estrellas del espacio.
— Tranquila Ness –la abracé y ella también me abrazó.
BY KYLEE:
— ¡Activen todo ahora! –gritó David.
Todos empezaron a hablar y a trabajar en sus computadoras, pero no había respuesta de la nave en la gran pantalla, estaban intentando hacer un video llamada, pero no respondían.
— Vamos chicos respondan… -susurraba David.
Todos miraban ansiosos la gran pantalla y no aparecía nada. Según las computadoras, todo había salido bien solo el motor 45 estaba fuera de servicio, pero lo que no nos informaba la computadora es si todos están bien, tal vez se golpearon cuando la nave empezó a girar cuando se deslizaba por el universo.
— ¿Nos escuchan? ¡¿Pueden escucharnos?! –salió una imagen borrosa y luego vi el rostro de cinco señores, los que conducen la nave. No lucían bien, parecía que se agarraron de golpes.
— ¡Si los escuchamos! –Gritó David y todos empezaron a festejar.
Detrás de los pilotos vi a Georg, Gustav y Tom. Pero ¿Dónde está Bill?
— ¿Do… dónde está Bill? –le pregunté a David.
David me miró y luego miró a la pantalla y su sonrisa se borró al visualizar que Georg tiene una cortada en su frente, a Gustav le sangraba su brazo izquierdo, Tom estaba inconsciente mientras que tenía una cortada en la frente igual a la de Georg y no había rastro de Bill, un asiento estaba vacío.
— ¿Qué pasó con Bill Kaulitz? ¿Dónde está? –les pregunto David a los pilotos.
Los cinco pilotos regresaron a mirar y empezaron a hablar con Georg y Gustav. Georg se puso de pie y se ubicó frente a la cámara.
— Antes de que la electricidad fuera cortada Bill fue a asegurarse que los demás estén bien, no ha vuelto desde entonces.
— Señor debe sentarse, vamos a aterrizar –le dijo un piloto a Georg y luego la video llamada finalizó.
Todos empezaron a mirarse preocupados, miré a Monserrat y parecía no estarlo.
— ¿Estará bien? –le pregunté.
— No lo sé, de seguro que sí, es una especie de plaga, de seguro está mejor que todos.
***
Sólo las personas especializadas en controlar a la nave se quedaron en la sala de control de la nave, los demás fuimos a la pista de aterrizaje. Había muchas ambulancias y bomberos.
De pronto apareció la nave sobre nosotros y empezó a bajar lentamente.
— ¡Atrás! ¡No se acerquen! –nos decían los encargados de guiar a la nave en su aterrizaje. Sus trajes eran fosforescentes.
La gran puerta se abrió, siempre era Bill quien salía primero, pero esta vez muchos paramédicos ingresaron a la nave.
— No veo a Bill –le dije a Monserrat y no vi ninguna respuesta por parte de ella, estaba como si nada.
— ¡No veo a Gustav! –Mistie estaba muy nerviosa, David estaba junto a ella.
Algunos paramédicos y bomberos ayudaban a bajar personas que al parecer están lesionadas, vi que bajaban cinco camillas con personas sobre ellas la primera que bajó era en la que está Tom. Detrás de todas las camillas vi a Georg bajar junto a Gustav junto a ellos iban dos paramédicos.
— ¡Gustav!
— ¡Espera Mistie! –le gritó Monserrat al verla correr mientras empujaba  a las personas.
— ¡Gustav! ¡Gustav! –gritaba Mistie.
Los tres nos quedamos mirando atentos a lo que sucedía. Logré encontrar a Mistie, se escabullía entre las personas y llegó hasta Gustav y lo abrazó. Me pareció tierno cuando Gustav la recibió y la abrazó y luego se besaron.
— ¡Aww! –dijeron las personas y empezaron a aplaudir, ya estaban aplaudiendo cuando aterrizó la nave pero los aplausos revivieron al ver la escena de Gustav y Mistie.
— ¡Mira es Bill! –le dije a David al ver a Bill asomarse por la gran puerta.
BY MONSERRAT:
— ¡Mira es Bill! – le dijo Kylee a David.
Mi cuerpo se relajó al verlo asomarse por la puerta de la nave, luego detrás de él salió una chica y estaban sujetados de la mano Kylee al ver eso me regresó a mirar.
— Te dije que estaría bien –le dije a Kylee como si no me hubiera importado que hace un rato todos no sabíamos nada de él.
Cuatro paramédicos corrieron hacia ellos cuando Bill se inclinó presionando su estómago y la chica empezó a sujetarlo para que no callera.
— ¡Bill! –gritó David y empezó a correr hacia él.
Sólo Kylee y yo estábamos paradas en el mismo lugar, mirando todo lo que sucedía.

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