martes, 10 de septiembre de 2013

Capitulo 9: Descontrol de emociones.


Humanoid City
Capitulo 9: Descontrol de emociones.
BY MONSERRAT:
Mi teléfono me despertó, estiré uno de mis brazos hasta alcanzar mi mochila, saque mi teléfono de uno de los bolcillos pequeños y vi que se trataba de David.
— ¿Hola?
— Te llamo para recordarte que tienes clases Informática –dijo enojado, nunca le ha gustado la idea de que baje mis notas. Aparte de los cuatro chicos, él está igual de pendiente de mi como si fuera mi padre.
— Lo siento, estoy cansada por el entrenamiento.
— Deberás ir mañana en la tarde a recuperar las dos horas que vas perdiendo.
— Ok. Adiós.
— Adiós.
Me levanté antes de que Steve lo haga, había olvidado que después del entrenamiento tenía clases de informática, porque mi maestro me dio las dos primeras horas para ir a  pedir el estadio para practicar.
BY GEORG:
— Acabamos de llegar, no se presentó ningún problema –le dije a David a través de la video llamada.
— De acuerdo, espero que me informes todo después de cada concierto.
— Sí, lo voy a hacer.
— Y en lo demás ¿Todo está bien?
— Gustav está con algo de nauseas, Tom aún está durmiendo y Bill creo que está estudiando.
— Georg por favor, te pido que hagas que Gustav llame a su futura esposa, que Tom estudie y que Bill entrene.
— Lo intentaré.
— Cuento contigo Georg.
Me puse de pié y fui al autocar, cuando ingresé todos estaban ahí, Gustav estaba puesto los audífonos y su laptop en su regazo, Tom estaba recostado en una de las camas y Bill estaba comiendo mientras leía un libro.
— ¿No deberías estar estudiando? –le pregunté a Tom.
Me ubique frente a él apoyando mi espalda en un pilar de las camas, miré hacia abajo ya que Tom estaba recostado en primera cama y había un montón de cosas en la que está encima, crucé mis brazos.
— Es lo que voy a hacer después.
— ¿Por qué no ahora?
— Porque estoy descansando.
— ¿De qué? ¿Te cansas al no hacer nada?
— ¡Déjame en paz!
Dejé dándole un golpe en su estómago y fui a sentarme frente a Bill.
— ¿Qué? –me preguntó.
— ¿Qué tal vas con el entrenamiento?
— Estoy intentando concentrarme para el concierto.
— Deberías entrenar y estudiar, si entrenas los profesores te pueden ayudar con algunos puntos, así que entrena.
— Lo voy a hacer después.
— ¿Al menos has leído las técnicas que James te dio?
— Si Georg –volvió a mirar una revista.
Dejé a Bill y me senté junto a Gustav.
— ¿Has hablado con Mistie?
— Mhhh no.
— ¿No vas a llamarla?
— Lo voy a hacer…
— Después.
Gustav me miró.
— Debe estar estudiando.
— Aquí son las diez y media de la mañana, haya deben ser las siete de la noche.
— De seguro está ocupada.
— Apuesto lo que sea que ella está mirando su teléfono esperando una llamada tuya.
BY KYLEE:
— Ya olvídalo Mistie –le dije.
Ella se la había pasado toda la tarde haciendo deberes y mirando su teléfono cada dos minutos, todos en el instituto se habían enterado que Gustav le propuso matrimonio a Mistie con todo y anillo, en mi opinión no creo que eso signifique que Gustav piense a comportarse cariñosamente con Mistie, digo, ya que Gustav se fue a un planeta no a otra ciudad, está muy lejos y hasta ahora no ha llamado a Mistie ni siquiera un mensaje ni nada, en cambio yo me la he pasado todo el día quitándole el teléfono a mi amiga para que no lo llame.
Georg me ha llamado hasta ahora tres veces, me agrada que intente ser amigable conmigo, pero no me agrada tratarlo como algo más que un simple amigo, me incomoda recordar todo lo pasado.
Los días pasaban lentamente, todo estaba raro entre nosotras tres, nos habíamos separado un poco. Mistie estaba algo mal en Anatomía así que se la pasaba estudiando huesos y eso, además estaba atenta a su teléfono, en estos tres días que Gustav ha estado en la Tierra ha llamado una vez a Mistie y esa llamada tan solo duro unos cinco minutos por lo mucho. Monserrat ha cambiado mucho, siempre ha sido muy linda, ahora lo está poniendo muy en práctica, Mistie me ha dicho que hay un chico que ha ido a su habitación y no a estudiar o a jugar, no es que diga que mi amiga se ha convertido en una zorra, sino que algo le ha pasado y dudo que sea algo bueno para que de niña que le importa muy poco atraer la atención de un hombre a una chica que se fortalece al ver que alguien muere por ella.
— ¿Monse? ¿Estás ahí? –dije mientras tocaba la puerta.
La puerta se abrió y ahí estaba mi amiga con una gran sonrisa en sus labios y vi que llevaba un balón en sus manos.
— ¡Hola Kylee!
— ¿Puedo hablar contigo?
— Ahora, ahora no puedo, tengo que ir a entrenar…
— Conversaremos hasta llegar al coliseo.
— Vamos.
Empezamos a caminar yo caminaba a su izquierda.
— ¿Qué es lo que pasa contigo?
— ¿A qué te refieres?
— Últimamente usas ropa algo ajustada… te arreglas, no es que quiera decir que está mal que lo hagas, sino que… ahora eres diferente no eres muy feliz…
— ¿Y cuándo lo he sido?
— ¡Oh, por el monsoon! Tú eras como una niña… jugabas y veías las cosas de colores, te vestías diferente…
— Tal vez solo me quiero ver mejor –Monserrate se había enojado, empezó a botear el balón.
Ya habíamos llegado al coliseo ambas estábamos paradas junto a uno de los arcos.
— ¿Enserio? ¡Vamos Monserrat! Te conozco, dime que te pasa.
— ¿Quieres saber que me pasa?
— Pues sí, me preocupas…
— Pasa que el idiota de Bill me utilizó sólo para satisfacer sus deseos sexuales ¿Cómo te sentirías tú? Luego ese imbécil hace como si no ha pasado nada.
Me miró con sus ojos cristalizados mientras apretaba sus labios, suspiró y volvió a azotar al balón contra el suelo.
— Tengo que entrenar, hablamos más tarde.
BY TOM:
Había intentado localizar a Geraldine, pero es como si se hubiera ido con el viento, lo último que supe de ella fue lo que me dijo David y Gordon.
…
— Tom, sé que es algo incómodo que el compromiso sea cancelado por otras personas –me dijo David.
—Yo… yo necesito hablar con ella ¿Dónde está Geraldine?
— En este instante la señorita Geraldine está cruzando el campo de defensa, al otro lado la espera su padre…
— ¡Yo quiero hablar con ella!
— Entiende Tom…
— ¡¿Qué mierda quieres que entienda David?! –le grité interrumpiéndolo.
— ¡Tom! Tom… hijo escucha –Gordon sujetó mis brazos –Nunca pensé que te diría esto, pero debes olvidarla y continuar tu vida.
— Entiendo, da igual –dije resignándome.
…
Saqué mi libro de historia y empecé a pasar páginas, tan solo miraba los dibujos que tiene y pasaba hasta llegar a la última clase que tuve. Saqué un lápiz y empecé a subrayar lo que yo creía “interesante” pero al final solo subrayaba un párrafo intermedio hasta donde hay un punto. Hago esto porque papá Georg me joderá si no me ve con un libro.
Froté mi rostro con una de mis manos, luego estiré mis brazos y volví a mi postura anterior.
— ¿Qué está haciendo? –me pregunté al ver a mi hermano.
Salí del autocar y vi el recinto, aún estaban montando el escenario, muy pronto nos llamarían para hacer pruebas de sonido, de equipo y eso. Caminé hasta estar a dos metros de distancia de mi hermano.
— ¿Qué haces?
Le pregunté, Bill estaba con un balón en sus manos, lo miraba y luego deslizaba sus dedos por las líneas negras que tiene el balón, eso lleva haciendo desde que lo vi por la ventanilla.
— Practicar.
— ¡Ah! Ya me acordé, en esta semana a la siguiente es el campeonato de Básquetspace ¿En verdad vas a hacerlo?
— Ehm… Georg dice que si lo hago me puede ayudar con puntos para las materias.
— ¿Georg dice? –Solté una carcajada -¿Desde cuándo le haces caso a Georg?
— Jodía como un maldito demente y pues necesito puntos extra…
— Pero si tú odias los deportes.
— Sí, en especial este.
— ¿Qué? ¿Por qué? No te estoy entendiendo.
Se sentó en el suelo sin que le importe ensuciar su ropa, me senté de canclillas mientras que con una de mis manos me apoyaba en el suelo para no caer.
— ¿Qué es lo que pasa?
— A parte de que no me gustan los deportes, hay una principal razón por la que odio este deporte…al principio me metí al básquet sólo para joderla por unos dos días, pero ahora con tan sólo ver el balón la recuerdo.
— ¿Te acostaste con ella? ¿Con Monserrat?
— S… sí…
— ¡Por toda la ginebra del mundo! ¡Bill!
— Ya, ya lo sé… no debí hacerlo.
— No es eso, sólo que no debiste mezclar sentimientos y si ya los tenías era que no lo hagas…
— No sé cómo pasó, no sé si me gustaba antes o después de lo que pasó.
— Necesitas esos puntos… pero ¿Por qué no lo intentas?
— ¿Tú crees? No, no creo que esté esperando por mí. La traté mal.
— ¿Por qué no te esperara?
— ¿Acaso no la has visto? Últimamente por la forma en como viste detiene a todo el instituto.
— Bueno yo… lo siento Bill, ahora no soy el indicado para hablar de eso, creo que nunca lo fui.
— ¿Te afecta lo que pasó con Geraldine?
— Ya pasó ¿No? Es lo bueno de la vida, sigue. Y hay que disfrutarla.

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